
El Sector Agrario y la Trasformación Digital, son dos conceptos que maridan bien y podrían funcionar en nuestra región, en C-LM
La Transformación Digital de nuestro Campo, supone un gran reto, que no es otro que intentar hacer rentable el sector de la agricultura a través de la utilización de tecnologías disruptivas
Suele ser de agradecer, cuando se habla o escribe acerca de un sitio poner en contexto con algunos datos y cifras la realidad de esa región o lugar, por eso cuando escribo sobre mi región, la región de Castilla La Mancha me gusta siempre, definir nuestra realidad que en el contexto de España, es distinta, y algunos proyectos que funcionan en unas regiones en otras no lo hacen.
Por eso, hoy que quiero maridar dos términos Agricultura y Transformación Digital, me gustaría comenzar por definir mi región, Castilla La Mancha, poniendo de relevancia que es una región con una Población de entorno a 2 millones de habitantes, con una elevada esperanza de vida en torno a 83 años, pero ratios de desempleo en torno a 20%, y bajas densidades de población, que por ejemplo en provincias como Guadalajara esta entorno a 21 habitantes por Km2.
Pero también es una región que históricamente ha aportado entre 47 y 53% del total de la superficie del viñedo español, un 16% del olivar, o un 24% del total de cultivos de secano de toda España. Todo esto supone un importante reto, en el contexto actual de globalización de la economía, y no es otro, que hacer que el campo de nuestra región sea rentable, intentando recuperar una gran parte de esa España Vaciada de nuestros pueblos, que forma parte de la realidad de nuestra región.
Todo esto es posible y no es una utopía. En pleno siglo XXI, en otros sectores se ha conseguido con la cuarta revolución industrial, con una importante mejora de los procesos de producción para ser competitivos a través de la utilización de tecnologías disruptivas y la transformación digital.
No es algo novedoso, que tecnologías disruptivas como la IA o la Robotización de las Máquinas Agrarias, pueden mejorar los procesos de producción, unidas a otras tecnologías como la Internet de las Cosas, a través de una cuidada recopilación del dato, dimensionando los procesos de producción, siendo analizados por sistemas de Inteligencia Artificial y mecanizando o automatizando tareas como la recolección del producto final. El campo español, no tiene otra posible elección, si quiere ya no solo ser competitivo en el mercado actual, si no mas bien mantenerse, en términos de coste y calidad, con productos donde somos punteros en exportaciones a nivel internacional, como el vino o el aceite de oliva.
Tampoco, es ciencia ficción, en algunas regiones de España, en concreto Andalucía, se está experimentando un importante crecimiento a nivel tecnológico en lo que se ha denominado Smart-Agrio. Sin embargo, en nuestra región, nos encontramos ante un reto mayor, determinadas brechas digitales, en torno al desarrollo, despliegue y adopción de la tecnología móvil inalámbrica, ahora el 5G, en entornos rurales, que podría ser el habilitador, del desarrollo de la Internet de las Cosas y los despliegues de redes de sensores, que permitan la mejora de los procesos productivos a través de la analítica del dato y la inteligencia artificial.
Esto del Smart-Agrio, ya esta funcionando en algunas partes de la geografía española, no es algo nuevo, y ha supuesto una oportunidad en desarrollo en el entorno rural, a través del emprendimiento, y la creación de empresas de ingeniería, que estudian la mejora de procesos productivos, por ejemplo aplicando inteligencia artificial, en el reconocimiento de imágenes para una pronta detección de enfermedades de la cosecha, y recopilación de información en tiempo real a través de sensores para conocer con exactitud el momento idóneo de recolección de la uva, o maquinas que permiten la recolección de la aceituna de forma mas eficaz y eficiente, en un espacio de tiempo menor.
Un hándicap que tenemos en nuestra región, es que el emprendimiento, aún no ha sido canalizado a través de la creación de grandes Hubs Tecnológicos, pero no es una batalla perdida, de hecho en los últimos años, en nuestra región se están buscando alternativas mas sostenibles basadas en la investigación acerca de modelos de desarrollo circular, que quizás pudiese ser el pistoletazo de salida para intentar canalizar ese desarrollo tecnológico y ser pioneros en favorecer ese transito hacia modelos de desarrollo circulares y mejora en la producción de productos ecológicos, minimizando el impacto ambiental, gestionando mejor residuos agrícolas, preservación de los espacios naturales, y controlando parámetros ambientales como la huella hídrica o de carbono, o el análisis del ciclo de vida de productos y materiales, no solo en la industria agraria, también en la industria forestal, que fue una industria muy potente hace años en regiones como Guadalajara y el Alto Tajo, y quizás pueda recuperar parte de su esplendor aprovechando nuevos programas de desarrollo rural.
La aprobación de la Ley de Energía y Clima, supone un reto adicional, en la descarbonización de la economía, que afecta también al desarrollo tecnológico del sector agrícola, optimizando los procesos productivos, estableciendo objetivos en términos de emisiones de gases de efecto invernadero y adopción de energías renovables.
También es importante, abordar un problema reciente que esta afectando al sector de la agricultura en España, en especial en los dos últimos años, el encontrar un equilibrio, un balance entre la expansión de las renovables, solar y eólica, y la conservación y preservación de espacios naturales y terrenos de explotaciones agrarias, minimizando el impacto ambiental y favoreciendo la coexistencia, con el objetivo final de hacer a nuestro campo y nuestro sector agrario mas competitivo y resiliente.



