Editorial: Volveremos a salir de esta, de otras peores hemos salido ya




Como resultado del modelo de producción-consumo actual y aceptado socialmente de adquirir, usar y desechar, los recursos naturales se están agotando a un ritmo acelerado. Eso es una evidencia irrefutable.
Por otro lado, la escasez de oportunidades de desarrollo dentro de un mercado laboral agotado y caduco; como el modelo vigente, al no ser un modelo sostenible, unido a un crecimiento exponencial y descontrolado de la población en las ciudades, supone un reto global importante para la Civilización Actual. Caducidad y Agotamiento, que también constituyen un hecho que no es posible negar, y que podría convertirse en una oportunidad, para buscar nuevas formulas de desarrollo en base a necesidades reales y actuales, y no falsas necesidades creadas, con un único propósito y algo ya muy antiguo que se puede resumir con aquella celebre frase que se decía ya en la Antigua Grecia del: “Todo permanece, nada fluye”.
Aun a pesar de las predicciones que estiman que habrá más de 9 mil millones de personas en el planeta para 2030, la propuesta de economía circular, en cifras crecimiento económico rondaría números cercanos a 4.5 billones de dólares, datos y predicciones que hacen afirmar a Consultoras de un Prestigio Contrastado, como es el caso de Accenture ya en el año 2016. Lo cual ofrece cierta credibilidad a la propuesta circular como respuesta a la problemática de sostenibilidad del modelo actual de producción y consumo.
Es preciso, entender el cambio como única forma de adaptarse a la evolución y el paso del tiempo de una civilización, la nuestra, que a través de la aplicación de la lógica y la razón ha sabido adaptarse y superar muchas crisis globales, saliendo siempre con una mirada optimista y avanzando hacia adelante.
De esta y otras muchas saldremos, pero aprendiendo la lección de que solo, las sociedades resilientes que ofrecen al individuo prosperar dentro de la colectividad, sin generar un daño irreparable al entorno y medio-ambiente, son las que perviven. Sin embargo, las que no tienen la capacidad de ofrecer la posibilidad de progresar al individuo, son borradas por el paso del tiempo, por el éxito del modelo de desarrollo que se supo imponer, y ahora solo es posible aceptar modelos de desarrollo sostenibles amigables con la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, o con el Multilateralismo como metodología de trabajo para abordar las grandes y futuras crisis derivadas de la emergencia climática o de los flujos migratorios irregulares con el impacto demográfico que tienen en nuestras ciudades. Pero, entendiendo que los grandes problemas solo es posible resolverlos, reduciéndolos a su mínima expresión a través de la acción local en nuestras comunidades y ciudades. El modelo circular, reúne los requisitos para ser una respuesta a este reto, pero también otros modelos basados por ejemplo en economías colaborativas, pueden aportar soluciones a la crisis actual.
Así que se podría decir que no ha llegado el final nuestra civilización, miremos con optimismo al futuro, que esto aún tiene arreglo y de otras peores se salio, pero esta vez saldremos de una manera distinta, mas sostenible, mas ecológica, mas circular.



